Comunicado de prensa

La ONU advierte que la recuperación económica mundial está perdiendo fuerza

13 enero 2022

           Un entorno externo más difícil y políticas macroeconómicas más estrictas pesan sobre las perspectivas de crecimiento.

Nueva York (ONU) - La recuperación económica mundial se enfrenta a importantes vientos en contra debido a las nuevas olas de contagios por COVID-19, los persistentes problemas del mercado laboral y de la cadena de suministro y las crecientes presiones inflacionarias.

Nueva York (ONU) - La recuperación económica mundial se enfrenta a importantes vientos en contra debido a las nuevas olas de contagios por COVID-19, los persistentes problemas del mercado laboral y de la cadena de suministro y las crecientes presiones inflacionarias.

La sólida recuperación de 2021 -impulsada por el fuerte gasto de los consumidores y un cierto repunte de la inversión, con un comercio de bienes que superó los niveles anteriores a la pandemia- marcó la tasa de crecimiento más alta en más de cuatro décadas, destacó el Informe.

A pesar de ello, el impulso para el crecimiento -especialmente en China, Estados Unidos y la Unión Europea- se ralentizó considerablemente a finales de 2021, luego de que los efectos de los estímulos monetarios y fiscales empezaron a ceder y surgieron importantes interrupciones en la cadena de suministro. El aumento de las presiones inflacionarias en muchas economías está planteando riesgos adicionales para la recuperación.

"En este frágil y desigual período de recuperación mundial, el informe Situación y perspectivas de la economía mundial 2022 pide que se adopten medidas políticas y financieras mejor orientadas y coordinadas a nivel nacional e internacional", dijo António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas.

Y añadió: "Ha llegado el momento de cerrar las brechas de desigualdad dentro de los países y entre ellos. Si trabajamos de forma solidaria -como una sola familia humana- podemos hacer de 2022 un verdadero año de recuperación por igual para las personas y las economías."

Con la variante Ómicron de la COVID-19, que es altamente transmisible y está desatando nuevas oleadas de contagios, se prevé que el coste humano y económico de la pandemia vuelva a aumentar.

"Sin un enfoque global coordinado y sostenido para contener la COVID-19 que incluya el acceso universal a las vacunas, la pandemia seguirá suponiendo el mayor riesgo para una recuperación inclusiva y sostenible de la economía mundial", señaló Liu Zhenmin, Secretario General Adjunto del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.

La recuperación del mercado laboral se retrasa y la pobreza global seguirá siendo elevada

Se prevé que, durante los próximos dos años, y posiblemente por más tiempo, los niveles de empleo se mantengan muy por debajo de los existentes antes de la pandemia. La participación de la población activa en Estados Unidos y Europa se mantiene en niveles históricamente bajos, ya que muchos de los que perdieron su empleo o abandonaron el mercado laboral durante la pandemia aún no han regresado.

La escasez de mano de obra en las economías desarrolladas está agravando los problemas de la cadena de suministro y las presiones inflacionistas. Al mismo tiempo, el crecimiento del empleo en los países en desarrollo sigue siendo débil, en medio de menores avances en la vacunación de sus poblaciones y limitados estímulos a la inversión. Se prevé que en África, América Latina y el Caribe y Asia Occidental se produzca una lenta recuperación del empleo.

En muchos países, el ritmo de creación de empleo no es suficiente para compensar las pérdidas de empleo anteriores. En este contexto de débil recuperación del empleo, se prevé que el número de personas que viven en la pobreza extrema se mantenga muy por encima de los niveles anteriores a la pandemia, y que la pobreza aumente aún más en las economías más vulnerables. En África, se prevé que el número absoluto de personas que viven en la pobreza aumente hasta 2023.

Mayor desigualdad: la cicatriz a largo plazo de la COVID-19

Mayores niveles de desigualdad dentro de los países y entre ellos están surgiendo como una cicatriz de la pandemia por la COVID-19 que permanecerá en el largo plazo. En los próximos años, la recuperación total del PIB per cápita seguirá siendo difícil para muchos países en desarrollo.

Se prevé que en África y América Latina y el Caribe se produzcan brechas de 5,5 y 4,2 puntos porcentuales, respectivamente, en comparación con las proyecciones anteriores a la pandemia. Estas persistentes brechas de producción exacerbarán la pobreza y la desigualdad y frustrarán los avances en la consecución del desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático.

En cambio, se espera que el PIB per cápita de las economías desarrolladas, en relación con las proyecciones anteriores a la pandemia, se recupere casi por completo en 2023. La recuperación desigual del empleo y los ingresos entre los distintos grupos de población está agravando las desigualdades de ingresos dentro de los países. Las mujeres, especialmente en los países en vías de desarrollo, experimentaron un mayor descenso del empleo como consecuencia de la pandemia. El apoyo al trabajo doméstico no remunerado, incluido el cuidado de los niños, seguirá siendo fundamental para ayudar a las mujeres a reincorporarse a la población activa.

Un panorama político macroeconómico cambiante

El limitado espacio fiscal y las restricciones de financiación en muchos países en desarrollo siguen limitando la capacidad de los gobiernos para realizar gastos relacionados con la pandemia, incluyendo la ampliación de la vacunación y la protección social y el apoyo al empleo.

Las políticas fiscales acomodaticias -que evitan una consolidación fiscal prematura seguirán siendo una prioridad para garantizar una recuperación sólida, inclusiva y sostenible.

Los bancos centrales de todo el mundo han comenzado a retirar su extraordinaria respuesta monetaria a la crisis en medio de crecientes presiones inflacionarias. Aunque es necesario, retirar de manera rápida el estímulo monetario podría socavar la frágil recuperación. Los programas de compra de activos (APP), en particular, fueron eficaces para hacer frente a las dificultades financieras y apoyar la recuperación durante las primeras etapas de la crisis. Sin embargo, los APP también han aumentado las vulnerabilidades financieras globales y han ampliado las desigualdades en la distribución de la riqueza.

La situación fiscal y de deuda es particularmente difícil para muchos países en desarrollo de bajos ingresos. Las cargas insostenibles de la deuda externa, los préstamos adicionales durante la pandemia y los crecientes costes del servicio de la deuda han puesto a muchos de ellos al borde de una crisis.

El desenganche de la APP y las fuertes subidas de los tipos de interés en los países desarrollados podrían desencadenar grandes salidas de capital y agravar aún más la sostenibilidad de la deuda de muchos países en desarrollo. Estos países necesitan urgentemente un apoyo internacional mayor y coordinado para el alivio de la deuda, señala el informe.

"Las autoridades monetarias de los países desarrollados tendrán que acelerar y secuenciar la reducción de las compras de activos y de sus balances para mantener la estabilidad financiera, mantener bajo el coste del servicio de la deuda pública, garantizar la sostenibilidad de la deuda y evitar una consolidación fiscal prematura", subrayó Hamid Rashid, Jefe de la Subdivisión de Vigilancia Económica Mundial y autor principal del Informe WESP.

Para más información, visite: https://www.bit.ly/wespreport. Contactos con los medios de comunicación: Sharon Birch, Departamento de Comunicación Global de la ONU, birchs@un.org Helen Rosengren, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, rosengrenh@un.org

 

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