Historia
04 junio 2026
Voces por la equidad de género en la República Dominicana
En febrero y marzo de 2026, algo notable ocurrió en las 31 provincias de la República Dominicana. Desde comunidades remotas en las montañas hasta barrios urbanos densamente poblados, miles de mujeres se unieron para hablar sobre justicia, seguridad y las barreras que moldean sus vidas diarias. Sus voces están convirtiéndose en parte de la posición del país en el escenario global.La Gran Consulta Nacional de la República Dominicana demuestra lo que se vuelve posible cuando las instituciones públicas eligen escuchar primero. Liderada por el Ministerio de la Mujer y realizada en asociación con agencias de la ONU, con el apoyo del Reino Unido, la consulta nacional recogió las perspectivas de más de 4,750 mujeres y niñas. Ellas hablaron sobre la dependencia económica, las responsabilidades de cuidado y el acceso a servicios, experiencias que se transformaron en recomendaciones políticas que informan la voz del país en la ONU. Lo que hizo que la consulta fuera especialmente importante fue el contexto en el que se llevó a cabo. La 70ª Sesión de la Comisión sobre el Status de la Mujer (CSW70), celebrada en Nueva York en marzo de 2026, destacó un tema urgente: garantizar y fortalecer el acceso a la justicia para todas las mujeres y niñas. Se invitó a cada estado miembro a contribuir, y la República Dominicana estuvo a la altura de las circunstancias.Una decisión de escuchar primeroLas semillas de la Gran Consulta Nacional se sembraron a principios de febrero de 2026, cuando la Ministra de la Mujer, Gloria Reyes, convocó una reunión con los gobernadores de las 31 provincias dominicanas. El Ministerio decidió que la posición del país en la CSW70 no debería inventarse en una sala de conferencias, sino moldearse por las experiencias de las mujeres en todo el país. Como el vínculo principal entre las oficinas nacionales y las comunidades, el conocimiento de los gobernadores sobre cómo funcionan los servicios de justicia y protección en el terreno no se refleja en las estadísticas nacionales. Para capturar este conocimiento, el Ministerio desarrolló una metodología basada en tres enfoques conectados: 31 consultas territoriales coordinadas a través de los gobiernos provinciales, una encuesta virtual nacional abierta a todas las mujeres y adolescentes y una reunión en persona con más de 200 mujeres que representan todos los aspectos de la sociedad dominicana.El plano de colaboraciónLos socios involucrados entendieron desde el principio que ninguna institución por sí sola podría construir este proceso. Con una generosa financiación del Reino Unido, la Gran Consulta Nacional se convirtió en un hito gracias a la calidad de su coordinación.El Ministerio proporcionó las relaciones gubernamentales y la credibilidad institucional que convencieron a las mujeres de todo el país de que su participación no sería meramente performativa.Complementando el trabajo del Ministerio, el equipo de la ONU en el país unió su experiencia para multiplicar el impacto. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) lideró el diseño de la consulta, impulsó la implementación y la recolección de datos, y luego representó a la ONU en la ceremonia de resultados de abril. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se aseguró de que las niñas y jóvenes estuvieran en el centro de la metodología, coordinando los canales de participación digital U-Report y RapidPro para llegar a voces más jóvenes. Posteriormente, ONU Mujeres conectó el proceso al sistema más amplio de la CSW global y a las directrices regionales de igualdad de género. Finalmente, la Oficina del Coordinador Residente supervisó estos esfuerzos, asegurando la coherencia entre las agencias y el cumplimiento de los resultados. “El tejido conectivo que hizo que esta colaboración funcionara fue el Grupo Interagencial de Género, la red de coordinación a través de la cual las agencias de la ONU en la República Dominicana alinean sus programas de igualdad de género”, dice Julia Sánchez, Coordinadora Residente de la ONU en la República Dominicana. En lugar de improvisar la coordinación, las agencias involucradas en el Grupo se reúnen regularmente para alinear prioridades, compartir datos y planificar acciones conjuntas sobre igualdad de género, brindando una base sobre la cual la Gran Consulta Nacional pudo construir.“Este Grupo es el tipo de red que marca la diferencia entre agencias que cooperan en papel y agencias que realmente construyen algo juntas”, dice la Sra. Sánchez.La presencia de las cuatro agencias refleja lo que la ONU ha expresado durante mucho tiempo: la igualdad de género requiere una acción simultánea en salud, derechos, datos y políticas. Ninguna agencia tiene todas las herramientas. La Gran Consulta Nacional puso esa teoría en práctica, y el Grupo Interagencial de Género proporcionó un espacio de coordinación para hacer que esa práctica fuera más cohesiva. Lo que dijeron las mujeresLos datos recopilados en 31 provincias, basados en miles de respuestas, son tanto alentadores como sobrios. Las mujeres dominicanas han logrado un progreso significativo en la comprensión de sus derechos y en la percepción de la accesibilidad de los sistemas de justicia. Pero las barreras que permanecen —económicas, territoriales, psicológicas e institucionales— son profundas y estructurales.La consulta identificó el trabajo de cuidado no remunerado como la principal barrera para la participación social, económica y política de las mujeres. Cuando más del 80 por ciento de las encuestadas dicen que el trabajo doméstico es una limitación, y el 78 por ciento informa que la falta de oportunidades de empleo es el principal obstáculo para generar ingresos, la consulta está detectando un problema sistémico, no una situación individual.La distribución geográfica de los datos también es significativa, revelando una concentración de servicios en Santo Domingo y el Distrito Nacional. Las mujeres rurales (55.5 por ciento) y las mujeres que viven en pobreza (51.6 por ciento) fueron identificadas como los grupos que enfrentan mayores dificultades para acceder a la justicia y la protección.Estos hallazgos describen la realidad diaria de mujeres que pueden vivir a horas del centro de justicia para mujeres más cercano, no pueden costear el transporte y no pueden dejar las responsabilidades familiares para navegar por burocracias diseñadas con usuarios urbanos y formalmente empleados en mente.La consulta no terminó con un diagnóstico. Concluyó con ocho recomendaciones para un cambio concreto, cada una representando no solo una prioridad dominicana, sino una lección universal para los países que buscan avanzar en la igualdad de género. De la consulta al escenario internacionalLa Gran Consulta Nacional finalizó el 25 de febrero de 2026, y sus resultados no quedaron en el olvido. En cuestión de semanas, comenzaron a dar forma al compromiso de la delegación dominicana en la 70ª sesión de la Comisión sobre el Status de la Mujer en Nueva York.Reuniones con la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, la Relatora Especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer, y altos representantes de ONU Mujeres, UNFPA y la Comisión Interamericana de Mujeres ampliaron el impacto de la consulta en el sistema internacional de derechos de las mujeres.Luego vino el anuncio que colocó todo el proceso en su contexto más pleno: la República Dominicana había sido elegida para presidir la 71ª sesión de la Comisión sobre el Status de la Mujer para 2026-2027.Supervisar la CSW significa que la República Dominicana dará forma a la agenda, moderará negociaciones y guiará el consenso en el foro de políticas de género más autoritativo del mundo. Al fundamentar su posición en las experiencias de miles de mujeres, la República Dominicana ahora asume ese rol con tanto legitimidad como evidencia.Un modelo para el mundoLa Gran Consulta Nacional no es una excepción dominicana. Es un modelo que el mundo puede adaptar y aprender.En su núcleo, la consulta reveló una verdad simple pero profunda: la brecha entre la igualdad de género en la ley y en la práctica no es inevitable. Está influenciada por la voluntad política, la inversión y la atención sostenida. Cuando los gobiernos eligen escuchar antes de hablar, colaboran entre instituciones y reconocen a las mujeres no como beneficiarias pasivas del desarrollo, sino como arquitectas del mismo, el cambio transformador se vuelve posible.A medida que la República Dominicana asume la presidencia de la CSW71, las voces reunidas en las 31 provincias viajarán mucho más allá de las fronteras nacionales, hacia los espacios globales donde se debaten políticas, se establecen prioridades y se moldean futuros.La República Dominicana escuchó. Ahora viene la tarea más difícil: entregar la transformación que la escucha exige.